The NAMM SHOW 2026

(En español al final de la galería)
The 2026 NAMM Show
convened January 22 through 24 at the Anaheim Convention Center. Across three days of public exhibits, the event felt notably streamlined compared to pre pandemic iterations when corporate footprints spanned thousands of square feet and celebrity appearances defined the gathering's rhythm.

This year's floor maintained commercial focus. Stevie Wonder made his customary rounds through exhibitor halls. Paul Gilbert demonstrated techniques at boutique guitar builders' booths. Yet the spectacle of earlier years, massive Yamaha stages hosting Earth Wind and Fire, sprawling Gibson displays, had contracted. Major brands occupied modest spaces. Attendance reflected a recalibrated industry reality.

As an orchestral oboist searching for a professional instrument, I visited Yamaha's display hoping to test their top tier model. Two oboes sat on the counter. A student model in working condition. A professional instrument with bent keys and unresponsive mechanism. Staff confirmed it had not been serviced since arrival. Nobody comes to NAMM to try oboes, they explained matter of factly. The statement was not dismissive. It was descriptive. Orchestral double reeds exist at this event's periphery.

Amid corporate displays, independent luthiers held ground in ten by ten foot booths. Their work revealed priorities absent from spec sheets. Hand carved rosettes requiring eighteen hours of labor. Fretwork adjusted by ear rather than machine alone. Wood selection guided by tap tones and grain patterns.

These builders occupied minimal floor space yet drew sustained engagement from working musicians. Their presence affirmed a quiet consensus. Mass production excels at consistency. Craft excels at voice.

Carlos Rosas is an oboist with the National Symphony Orchestra of Mexico and a documentary photographer based in California.

El NAMM Show 2026 se llevó a cabo del 22 al 24 de enero en el Centro de Convenciones de Anaheim. Durante tres días de exhibición pública, el evento mostró un carácter notablemente compacto comparado con ediciones previas a la pandemia, cuando las marcas ocupaban espacios de miles de pies cuadrados y las apariciones de celebridades definían el ritmo del encuentro.

Este año el piso mantuvo su enfoque comercial. Stevie Wonder recorrió los pasillos de expositores como es su costumbre. Paul Gilbert realizó demostraciones en puestos de lutieres independientes. Sin embargo, el espectáculo de años anteriores, escenarios masivos de Yamaha con Earth, Wind and Fire; exhibiciones expansivas de Gibso, se había reducido. Las marcas principales ocuparon espacios modestos. La asistencia reflejó una industria recalibrada.

Como oboísta siempre en búsqueda de un instrumento profesional, visité el puesto de Yamaha con la esperanza de probar su modelo de gama alta. Dos oboes reposaban en el mostrador. Un modelo estudiantil en condiciones operativas. Un instrumento profesional con llaves dobladas y mecanismo inerte. El personal confirmó que no había recibido mantenimiento desde su llegada. Nadie viene al NAMM a probar oboes, explicaron con objetividad. La afirmación no fue desdeñosa. Fue descriptiva. Los instrumentos de doble caña orquestales existen en la periferia de este evento.

Entre exhibidores corporativos, lutieres independientes mantuvieron presencia en puestos de tres por tres metros. Su trabajo reveló prioridades ausentes en hojas de especificaciones. Rosetas talladas a mano que requirieron dieciocho horas de labor. Trastes ajustados por oído más que por máquina. Selección de madera guiada por golpes de prueba y vetas visuales.

Estos constructores ocuparon mínimo espacio en el piso pero atrajeron atención sostenida de músicos profesionales. Su presencia afirmó un consenso silencioso. La producción en masa excela en consistencia. La artesanía excela en voz.

Carlos Rosas es oboísta de la Orquesta Sinfónica Nacional de México y fotógrafo documental con base en California.

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