El Principio de la Pizza: Encuentra, entiende y resuelve.

Actualizado: 29 ago

Dos recordatorios: Usaré las palabras oboe, oboes u oboístas. Pero todo esto aplica para todos los instrumentos. Lo que he escrito es una visión muy personal para preparar audiciones, puede que no te sirva nada o te sirvan algunas cosas, pero para eso son estos textos, toma lo que puedas, lo que necesites, lo que te guste y desecha lo demás.


“Este solo no me sale y no se por que”. Cuando estamos estudiando (en una escuela) estamos acostumbrados a que el profesor nos diga que es lo que estamos haciendo mal, nos dice cómo solucionarlo y en el mejor de los casos se soluciona en un día. Cuando estamos fuera de la escuela y le pedimos a alguien que nos escuche sucede lo mismo, y lo hacemos para que nos diga que está mal, así funcionan las críticas. Pero, ¿qué pasa durante las horas que nadie te está escuchando (que son la mayoría)?. ¿Cómo detectamos, entendemos y resolvemos el error sin la ayuda de otra persona?. He visto que en muchas situaciones, cuando estamos en nuestros años de desarrollo musical, a veces no nos enseñan a detectar errores porque tenemos a un profesor que nos dice cuáles son y nunca aprendemos a detectarlos. Ojo, no estoy diciendo que los profesores sean malos, simplemente a veces olvidamos la importancia de entender por qué estamos haciendo mal las cosas. Entender la causa sirve más a largo plazo a que te regalen las respuestas y esta situación no es solamente para la música, entender tus errores es básico y necesario para todo en tu vida realmente.

La idea de este texto es que nosotros podamos aprender a detectar los errores a tiempo y aprovechar mejor nuestras clases o en su caso aprovechar mejor nuestro estudio para un recital o una audición.



En mi estudio así como en la vida diaria, cuando algo no me está saliendo y la respuesta no es tan obvia uso el Principio de la pizza. ¿Y qué es el principio de la pizza? te estarás preguntando. El principio de la pizza va relacionado directamente con la simplicidad de hacer las cosas o "menos es más". Yo creo que la simplicidad de las cosas da espacio a música más hermosa, más clara. En la comida es igual, entre más sencilla mejor, como el taco.


National Geographic a través de TasteAtlas publicó en 2019 una lista con los 10 mejores platillos del mundo entre los que se mencionan: Taco al pastor de México (no. 1 obviamente), Pizza Napolitana y Sushi. En esa lista noté un común denominador: todos los platillos tienen máximo 3 ingredientes principales. El taco tiene tortilla, proteína, verdura. Sushi tiene Arroz, proteína y verdura. La pizza tiene pan, proteína y tomate. Después puedes agregarle un topping, ya sea salsa, wasabi o aceitunas respectivamente (por nombrar algunos ejemplos).


ENCUENTRA EL ERROR


En mis clases me gusta mucho usar el ejemplo del Principio de la pizza, ¿cómo funciona?. Como dije antes, la base de una pizza son 3 ingredientes, pan, queso y tomate. Una vez que haces una pizza realmente es muy difícil arruinarla. Pero, si eso llega a suceder separas los ingredientes (deconstruyes la pizza), pruebas cada ingrediente, separas el ingrediente malo y lo cambias. Cuando la pizza queda como la quieres, le puedes agregar algún extra, aceitunas, carnes etc.

En la música es exactamente igual. Tienes 3 ingredientes: dedos, ritmo y sonido.

Cuando tienes un error en un pasaje, tienes que separar los 3 ingredientes, analizar, detectas el ingrediente malo, lo arreglas y listo. Después le puedes agregar el “topping” como en la pizza, el topping en este caso es tu firma personal, es lo que te va hacer sobresalir de todas las demás personas que están tocando el mismo solo.


Ya detecté el error pero no lo puedo resolver. En una clase hace muchos años, mi maestro me hizo repetir un error muchas veces y después me preguntó ¿por qué no has corregido nada? y le contesté: sé cuál es el error pero no sé como solucionarlo. Su respuesta fue: Si no lo entiendes, nunca lo vas a solucionar. Usa el método científico.


ENTIENDE EL ERROR


El método científico es una herramienta increíble para la música. Este método está con nosotros desde el siglo XVII y consiste en una serie de pasos que te llevan desde el ¿por qué pasa algo? hasta una conclusión del problema.

Funciona así:

  1. Haces una pregunta.

  2. Realizas una investigación.

  3. Construyes una hipótesis.

  4. Pones a prueba la hipótesis.

  5. Analizas los resultados.

  6. Si tu hipótesis resultó cierta, haces un informe y has terminado. 6b. Tu hipótesis resultó falsa o parcialmente falsa debes volver a pensar y construir una nueva hipótesis (3). Después repites estos pasos las veces que sean necesarias.

En la música funciona de la misma manera, en mi clases he visto algunas cosas que suceden con más frecuencia. Tienes dificultades técnicas con las notas. Te está costando mantener pasajes o ritmos en tempo, empiezas a correr. No te alcanza el aire, te falta condición física o afinación y muchas veces puedes mezclar los problemas anteriores, y la falla de uno resulta en la falla de otro por daño colateral.


No te alcanza el aire entonces tus dedos dejan de funcionar y te equivocas.


Arriba en el paso 3, separas los ingredientes de la pizza, probando cada uno a ver qué fue lo que no funcionó y reincorporando un ingrediente mejorado o diferente. Usa este método en un pasaje que no te salga y como en los otros textos, escribelo en una libreta.


RESUELVE EL ERROR


Qué pasa cuando encuentras el error pero te das cuenta que es un problema más grande que va requerir mucho tiempo de arreglar. Lo peor que podemos hacer es empezar a repetir pasajes sin un plan. Para estudiar estos pasajes difíciles que no vas a resolver en un día a mí me gusta usar la Ley del 1%. También conocida como la “Ley de Innovación por agregación de ganancias marginales”.


En 2003 la organización de ciclismo británico necesitaba un cambio en su estrategia para ganar. Habían ganado una sola medalla de oro desde 1908 y les había ido aún peor en el Tour de France. Eran tan malos que una compañía de bicicletas se rehusaba a venderles equipo porque temían que si la gente sabía que ellos usaban sus productos sus ventas podrían bajar.

Entonces contrataron a Dave Brailsford como su nuevo director de desempeño, y la diferencia de Brailsford con los entrenadores anteriores era su filosofía sobre el 1%. Él decía: “El principio de esta filosofía consiste en aislar cada uno de los aspectos el ciclismo. Si se mejora el 1% de cada uno de esos aspectos, se habrá obtenido una mejora considerable una vez que todos los cambios se apliquen al mismo tiempo.” Básicamente aspirar a alcanzar un pequeño margen de mejora en todo lo que se hace.

Ellos comenzaron a hacer pequeños ajustes en el equipo desde el tipo de asiento, ropa, navaja para afeitar, comida, calentamiento muscular, enfriamiento muscular, etc. Cada aspecto del equipo fue mejorado microscópicamente. Conforme estos cientos de pequeñas mejoras se acumularon, los buenos resultados comenzaron a llegar antes de lo que cualquiera se hubiera podido imaginar.

Solo 5 años después de la llegada de Brailsford, el equipo dominó las diversas pruebas en los juegos olímpicos de Pekín 2008 donde obtuvieron 60% de las medallas disponibles para el ciclismo y cuatro años después en Londres 2012 rompieron nueve récords olímpicos y siete récords mundiales. Y ese mismo año Bradley Wiggins fue el primer ciclista británico en por fin ganar el tour de France. Después en 2013, 2015, 2016, 2017 y 2018 los británicos se llevaron el primer lugar.

Durante once años del 2007 al 2018 los ciclistas británicos ganaron 178 campeonatos mundiales y 66 medallas de oro olímpicas y paralímpicas. 6 victorias del Tour de France. Todas estas hazañas en un corto tiempo son consideradas el caso de éxito más importante en la historia del ciclismo. No contrataron a los mejores ciclistas pero se convirtieron en el mejor equipo, cambiaron la estrategia de su entrenamiento y el entrenamiento no solo consta de estar arriba de la bicicleta 20 hrs al día. El entrenamiento va desde tu comida, ropa, descanso hasta tu estado mental.

Es muy común pensar en la importancia de los grandes momentos definitorios y quitarle valor a las pequeñas mejoras cotidianas. Las pequeñas mejoras del 1% son apenas perceptibles, pero a la larga son más significativas. La matemática de las pequeñas mejoras funciona de la siguiente manera: si logras ser 1% mejor cada día durante un año, terminarás siendo 37 veces mejor al final del periodo. Por el contrario, si deterioras tu conducta 1% cada día, al final de un año habrás llegado casi a cero.

La fórmula funciona así: el solo que estas preparando, el primer día de estudio vale 100.


​100 * (1 + 1%) ^ 365


Si cada día agregamos 1% al día anterior, el segundo día tendrás 101 el tercer día 104 y así se va acumulando hasta que al final del año, por acumulación eres 37 veces mejor. Es un proceso lento pero sólido y comprobado, no quiere decir que tardes un año en mejorarlo, tal vez solo necesitas unos días o un par de semanas.

La diferencia de 1% a la larga tiene mucho impacto. Velo asi, si dos aviones salen en la misma dirección del mismo aeropuerto pero su trayectoria cambia a 1 grado de diferencia, en 5 hrs habrán llegado a ciudades diferentes. Por eso es importante revisar los errores y corregirlos con tiempo, porque si repites tu error muchas veces te harás experto en ese error.


Si no te sale un pasaje y pretendes solucionarlo en una hora, te vas a frustrar y siempre lo estarás tocando sucio, repetirás el mismo error diario hasta ser un experto ejecutando ese error. Si le dedicas 10 min cada día a solucionar los problemas específicos de ese pasaje en unos meses habrás mejorado. Si solo repites el error, te harás un experto en ese error y será más difícil corregirlo. Si encuentras un error y lo mejoras 1% cada día el resultado será muy diferente a si hubieras